Recorriendo las carreteras al norte del Perú -en bicicleta claro está- con mi mejor amigo Pablo (tu padrino) veíamos como poco a poco el desden hacia lo conocido se hacía mas presente al observar los complacientes, a la vista, paisajes que nos brindaba la aventura hacia Huaraz. Lo curioso del viaje era que nuestra desmesurada confianza en el buen estado físico del cual contábamos en ese entonces nos daba como pronostico recorrer cierta cantidad de kilómetros en 10 horas y las cuales serian de día; ingrata fue nuestra sorpresa al darnos cuenta como poco a poquito un manto lúgubre y oscuro cubría la carretera, si pues nuestros cálculos fallaron, nos agarro la noche en plena carretera.Paradójicamente, la suerte jugó a nuestro favor puesto que un día antes jironeando por el centro un vendedor de chatarra ofrecía una lámpara para viaje, a la cual compramos mas por la vergüenza, que nos dio haber estado curioseando con su mercadería largo rato, que por la misma necesidad. Entonces la lámpara bendita ofrecía un halo de luz propicio para continuar nuestro rumbo, seguimos así pedaleando hacia lo que sería mas tarde un descanso merecido en la ciudad de Huacho.
La desventura en el camino nos jugaba pequeños sustos como la jauría de perros que salieron de quien sabe donde a perseguirnos con ahínco cazador o los continuos camiones que -disfrutaban creo yo- tocar su estruendosa bocina para asustarnos. Y bueno lo que mas recuerdo es el grado de hermandad que viví en ese viaje, en el cual cuando uno empezaba a desmotivarse por lo una u otra razón estaba el otro el cual con un severo carajo (si cuando no yo siempre muy poco sutil) motivaba. También estaba ese espíritu de competencia que inundaba el orgullo y ese no dejarse vencer por el cansancio hasta el punto de que no se de donde sacaba uno fuerzas para mejorar el ritmo de viaje del otro y así se volvía un circulo virtuoso de espíritu deportivo sano (además que eso nos ayudo a mejorar en los tiempos).
Una vez llegando a Huaraz, nos unimos a una caravana de ciclistas rumbo al circuito de aguas termales de Monterrey. Así como jugando, decidimos enfrascarnos en una competencia de equipos para ver quien cubría la ruta de ida y vuelta más rápido. Puesto que eran como 18 locales contra nosotros, decidimos, por fuerza mayor aplicar la inteligencia antes que el orgulloso espíritu de competitividad que nos caracteriza. Es por ello que decidimos forzar el tramo dividiéndolo según nuestras habilidades. Es así como Pablo definido como el más fuerte y el más resistente al trajín de la ruta decidió tomar el liderazgo en la subida, así él aprovechando esos atributos saco amplia ventaja al grupo llegando en primer lugar a las aguas que despejaron nuestras ansias. Yo, en cambio, acostumbrado a la velocidad estrepitosa que me brinda mi querida Lima, me propuse hacer factible la táctica de tomar al miedo como copiloto y en la bajada, muy riesgosa si te dejas llevas por la pendiente, atiné a tomar la libertad que me brinda mi sospechosa locura por la victoria. Es así que gracias a mi falta de conciencia al tomar las curvas, el despojo de cordura al bajar el cerro y la trasfondo que mientras mas te ensucias mas disfrutas del viaje aceleré hacia una holgada victoria.
Una vez aplacado nuestro egocentrismo por la victoria, decidimos emprender el viaje hacia lo que alguna vez fue un hermoso nevado - bueno tuve la dicha de poder disfrutarlo en todo su esplendor- Pastoruri allí en la cima del nevado inmortalizamos nuestra amistad haciendo un tétrico muñeco de nieve y tomando las respectivas fotos de rigor.
Así fue, un viaje una amistad que perdura a través de los años que no conoce de resentimientos ni de reclamos que reconoce que el mundo necesita mas de la enseñanza que nos dejo Cervantes "La Quijotización de Sancho y Sanchificación de Quijote" en donde aceptarse, valorarse, hacerle ver los errores al otro, aceptar los errores de uno, sumar fuerzas y sobre todo el respeto si ese respeto hacia la forma de vida, hacia la perspectiva no indulgente de afrontarla y claro está siempre pero siempre poner un carajo donde realmente debe ir un carajo... ¿sabes dónde? .. ¿no? no sabes bueno el carajo va al comienzo de tu alma y en el fin de la mía.

